§319. SENTENCIA DE LA AUDIENCIA PROVINCIAL DE VIZCAYA DE CUATRO DE ABRIL DE DOS MIL UNO
Doctrina: ARBITRAJE EN
CONSUMO. LA NO ASISTENCIA A LAS AUDIENCIAS ANTE EL COLEGIO ARBITRAL NO ORIGINA
INDEFENSIÓN CUANDO EXISTE UNA VOLUNTARIA Y CONSCIENTE INACTIVIDAD EN ORDEN A
ACUDIR A LAS MISMAS Y LA INACTIVIDAD NI IMPIDE QUE SE PRONUNCIE EL LAUDO
ARBITRAL NI LE PRIVA DE EFICACIA.
Ponente: García Martínez, Antonio.
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PRIMERO.- En fecha 2 de febrero de 2000, por el Procurador Sr. Villaverde Ferreiro
en nombre y representación de "Peleterías L." se interpuso recurso de
nulidad, contra Laudo dictado por la Junta Arbitral de Consumo del País Vasco,
con fecha 23 de diciembre de 1999, Exp. BI-179-99, solicitando se admitiera el
escrito con los documentos que presentaba, se tuviera por formulado dicho
recurso y una vez sustanciado por sus trámites se dictara resolución por la que
se declarase la nulidad del laudo emitido. SEGUNDO.- Por Providencia de
fecha 3 de marzo de 2000, se admitió a trámite la demanda, se acordó dar
traslado de la misma a la otra parte por plazo de veinte días, para impugnarla
y proponer la prueba de que intentara valerse, y se acordó requerir a la Junta
Arbitral de Consumo del País Vasco para que hiciera entrega a este Tribunal de
todas las actuaciones arbitrales en el plazo de quince días. TERCERO.- Evacuado
el traslado que fue conferido a la otra parte en tiempo y forma, por la
representación de Dª Guadalupe, se contestó a la demanda y se opuso a la misma,
recibiéndose los autos aprueba por término de veinte días, comunes a ambas
partes. CUARTO.- Transcurrido el término de prueba, se unió a los autos
la practicada, y se trajeron a la vista para sentencia, con citación a las
partes para el día 22 de marzo de 2001, en cuyo acto el Letrado Sr. Fuldain,
por "Peleterías L." solicitó la anulación del Laudo por entender que
no se han observado los principios establecidos en la Ley, y más concretamente,
por infracción del los principios de Audiencia, Contradicción e Igualdad de las
partes. La Letrada Sra. Orcajada Guisasola, por Dª Guadalupe, solicitó la
desestimación del recurso, y en consecuencia, no se declare la nulidad del
Laudo. Solicitó que la Sala acuerde la unión de la testifical practicada fuera
de plazo, como diligencia para mejor proveer, con imposición de costas a la
parte recurrente. Terminado el acto, quedaron las actuaciones sobre la Mesa del
Tribunal para la deliberación y resolución. CUARTO.- En la tramitación
del presente recurso se han observado las prescripciones legales. Ha sido
Ponente para este trámite el Ilmo. Sr. Magistrado D. ANTONIO GARCÍA MARTÍNEZ.
PRIMERO.- Señala la parte recurrente, que interesa, al
amparo del artículo 45.2 de la Ley de Arbitraje, la nulidad del laudo dictado
por la Junta Arbitral de Consumo del País Vasco, con fecha de 23 de diciembre
de 1.999, en el expediente núm. BI-179/99, que habiéndose celebrado en el curso
del procedimiento arbitral tres audiencias de las previstas en el artículo 12.1
del RD 636/1993 con fechas de 5 de noviembre, 23 de noviembre y 23 de diciembre
de 1.999, ninguna de las tres le fue notificada, lo que supone, además de una
evidente indefensión, una clara violación de los principios de audiencia,
contradicción e igualdad de partes, a lo que añade que el día 23 de diciembre
se realizó, además de la referida audiencia, el examen por parte del Colegio
Arbitral de la prueba aportada por la demandante, lo que tampoco le fue
notificado, impidiendo su presencia en la realización de la prueba y vulnerando
por ello los principios de contradicción e igualdad entre las partes consagrados
en el artículo 20 de la Ley de Arbitraje. SEGUNDO.- De la documentación
obrante en el expediente (informes remitidos por D. Félix, director comercial
de "Empresa B." y fotocopias de albaranes núms. ...4 y ...7) se
desprende que las comunicaciones dirigidas a la recurrente conteniendo las
citaciones a las audiencias de los días 5 y 23 de noviembre y en las que
figuraba como destinatario "Peleterías L.", calle Z, núm. ..., de la
localidad de ..., lugar de entrega en el que fueron recepcionadas sin problemas
de ningún tipo la notificación de solicitud de arbitraje y convenio
formalizado, esto es, la primera por la que se daba comienzo al procedimiento
arbitral, así como la del laudo dictado, fueron rehusadas, en el primer caso,
por D. José Ignacio, y, en el segundo, por quien dijo llamarse Dª Esther e
indicó que se rechazaba pues como en su día no se recepcionó ahora tampoco. La
anterior consideración no puede considerarse desmentida por los testimonios de
Dª Esther y D. José Ignacio, ambos empleados de "Peleterías L." y el
segundo, además, hijo del propietario, y ello por las siguientes razones: el
grado de credibilidad que nos merece la documentación comentada, emanada de una
empresa de mensajería absolutamente desvinculada de las partes y sin interés
alguno en el asunto objeto del arbitraje, es mayor que el razonablemente
atribuible al testimonio de dos empleados de la parte recurrente y uno de
ellos, además, hijo del dueño del negocio; la documentación comentada
identifica como personas que rechazaron las notificaciones a "D. José
Ignacio" y a "Dª Esther", y "Peleterías L." emplea,
curiosamente, a una persona cuyo nombre es Dª Esther y a otra cuyo primer
apellido es el de D. José Ignacio; Dª Esther no niega, categórica y terminantemente,
que hubiese rechazado la notificación, señala simplemente que no lo recuerda, y
el testimonio de D. José Ignacio no resulta convincente por contradictorio,
pues si ni siquiera trabaja en la tienda a la que fueron enviadas las
notificaciones no se explica como es posible la intervención del testigo, que
denota un amplio conocimiento sobre el particular, en el rechazo o recepción de
las notificaciones que se remiten a aquélla. Lo que se deja expuesto demuestra
que el Colegio Arbitral llevó a cabo válidamente las notificaciones al hacerlo
al lugar o dirección al que se había remitido y recibido la primera que daba
inicio al procedimiento arbitral, y que las notificaciones en las que se citaba
a la recurrente a las audiencias de los días 5 y 23 de noviembre no fueron
recepcionadas por causa directa y exclusivamente imputable a ella misma que las
rehusó colocándose en una aparente situación de indefensión que, así las cosas,
no puede considerarse más que buscada de propósito con la intención de frustrar
el arbitraje, lo que no cabe admitir, pues ello significaría dejar en su mano
la efectividad de la institución, dándole la oportunidad de sustraerse al
arbitraje o de intentar después la anulación del laudo, que es lo que en
nuestro caso pretende, mediante el sencillo expediente de rechazar las notificaciones.
En definitiva, ni concurre indefensión, ni existe vulneración de los principios
de audiencia, contradicción e igualdad entre las partes. Hay, simplemente, una
voluntaria y consciente inactividad de la recurrente que, a tenor de lo
prevenido en el artículo 22.2 de la Ley de Arbitraje, ni impide que se dicte el
laudo, ni le priva de eficacia. TERCERO.- Por otro lado, debe tenerse en
cuenta que el 23 de diciembre no se celebró, como también y con evidente error
sostiene la parte recurrente, una audiencia de las previstas en el artículo
12.1 del RD 636/1993, ese día simplemente se puso a disposición del Colegio
Arbitral, por la parte reclamante, el abrigo objeto de litigio, la factura de
la reparación extendida por "Peleterías L." y el presupuesto del
arreglo realizado por "Peletería S.", se trataba pues de un acto
señalado para la aportación por la reclamante de las pruebas correspondientes
que no le fue notificado ciertamente a la parte recurrente y en el que no tuvo
intervención. Ahora bien, la falta de notificación y la consecuente inasistencia
de la parte recurrente no consideramos que le haya colocado en situación de
desigualdad o de desventaja respecto de la parte reclamante, cuya intervención
no consta fuese más allá de la concretada en la simple aportación de unas
pruebas, cuya pertinencia no cuestiona la recurrente que tampoco señala el
alcance de la intervención que le hubiera interesado desarrollar y la
incidencia que la imposibilidad de hacerlo ha tenido en definitiva en la
resolución del arbitraje. Por todo lo que no cabe apreciar vulneración de los
principios de contradicción o igualdad entre las partes ni situación de
indefensión material con relevancia constitucional como motivos determinantes
de la anulación del laudo, debiendo, en consecuencia, desestimarse el recurso y
con imposición de costas a la parte recurrente. En atención a lo expuesto. En
virtud de la Potestad Jurisdiccional que nos viene conferida por la Soberanía Popular
y en nombre de S.M. el Rey.
Que debemos declarar y declaramos no haber
lugar al recurso de anulación interpuesto por la representación procesal de
"Peleterías L." contra el laudo dictado por la Junta Arbitral de
Consumo de Euzkadi, en el expediente núm. BI-179/99, con fecha de 23 de diciembre
de 1.999, y con imposición de costas a la parte recurrente. Así, por esta
nuestra Sentencia, lo pronunciamos, mandamos y firmamos. Antonio García
Martínez.- Juan Manuel Sanz Iruretagoyena.- José Ángel Odriozola Fernández. PUBLICACIÓN.-
Dada y pronunciada la anterior sentencia por los Ilmos. Sres. Magistrados
que la firman y leída por el Ilmo. Magistrado Ponente el día 26 de abril de
2.001, de lo que yo la Secretario certifico.